Dr. Joachim Heinrich Biesenthal
El doctor, Joiachim Heinrich Bieasenthal- o dándole su nombre de nacimiento, Rafael Hirsch-nació en Lobsens, en el gran ducado de Posén, el 24 de diciembre, del 1804, de padres estrictos y muy devotos. Su educación temprana, era principalmente limitada a los estudios de la ley nacional y sus tradiciones; a través de mucha negación así mismo y sacrificio por parte de sus padres, quién lo destinaban para el rabinazo, él pudo tener lecciones pos los mejores maestros y por los talmudistas más sabios y expertos de ese tiempo. Él era lo que se llamaba un Bachur (Literalmente “un joven”), un estudiante del Beth Hamidrash, quién tiene la intención de estudiar leyes. El principió Talmúdica, “Se bien que contestar a un descreído o infiel”, particularmente conmovió a su padre, para que insistieran, en que él debe participar en el estudio del Talmud, de las Santas Escrituras y poesía judía. El pronto encontró, sin embargo, que en cuestiones de su estudio de la Biblia, él estaba solo con su diligencia y perseverancia, porque sus maestros no sabían nada al respeto; y siendo infundido con la advertencia Talmúdica –“Mantiene a tus hijos lejos del estudio de la Santa Escritura”, ellos eran de la opinión, de que no solo era un estudio inútil, y una pérdida de tiempo, pero también un peligro a la devoción de uno.
En 1819, cuando Rafael, tenía quince años de edad, la ciudad de Lobsen fue destruida en un incendio, por cual sus padres quedaron en la ruina . Su educación, sin embargo, tenía que ser completa, así que entro a la famosa escuela judía, de Rawitsch, donde recibió instrucción de los rabinos, principalmente del rabino Herzfeld, de renombre Europeo. Privado de toda asistencia de casa, el joven Rafael, tuvo que luchar muy duro durante sus cuatro años de residencia allí. Al dejar Rawitsch, él se fue a Mains, donde él recibió el cuidado y apoyo más amable, del rabino de esa ciudad, el Sr. Lob Ellinger, el hermano del renombrado Nathan Ellinger, o Nathan Bar Yospa, rabino de Bingen, de quién hay varios manuscritos en la Bodleian.
Él celebrado Sr. Heidenbeim (Wolf Ben Samson) de Rodelheim, el más grande crítico y gramático judío, después de Ibn-Ezra y David Kimchi, me educó sobre el tesoro de la literatura judía, presentandole la mejor gramática en el lenguaje hebreo , para que él fuera capaz de adquirir, con grande aplicación de su parte, una maestría completa de gramática hebrea. Él, después se entregó al estudio de la historia Alemana, Latín y Griega. Sus estudios lo lanzaron en contacto con el Rev. Dr. Klee, un profesor católico romano en Bonn, quién le dio lecciones en hebreo, y lo presento a la Duquesa de Coburg, la esposa del general de Mensdorff, y el gobernador de la fortaleza de Mainz. De ella y de toda la familia, Rafael recibió muchas pruebas sustanciales de bondad, y cuando iba a irse de Mainz, cual lo hizo en 1828, ella le obsequio una considerable suma de dinero, y un a carta escrita por ella misma para el Barón de Rothschild, de Frankfort-en-la-Main, y gentilmente insinuó que ella se alegraría en saber cómo le va en su vida. Rafael se dio cuenta que el barón no estaba inclinado a asistirme, al oír que yo pretendía de terminar sus estudios en Berlín, porque él considera a esa ciudad peligrosa, donde todos los jóvenes estudiantes judíos se estaban convirtiendo al cristianismo. Que si había una gran verdad en está declaración, se vera poco después. “Mantente alejado de una ciudad donde miles se convierten en apostatas”, fueron sus palabras de despedida. El barón de Rothschild, sin embargo, le mando una carta de recomendación al barón de Hagemann, el canciller. Cuando Rafael entrego la carta, el no muy antinatural comentario fue,” para que sirve una recomendación de parte de Rothschild” ¿Por qué no te ayudo él mismo”? Así que él fue obligado a moverse por él mismo, en Berlín, y para ganarse la vida dando clases. Él empleó su tiempo libre en estudiar. En el año de 1830, él vivió cuatro semanas con una familia cristiana, en Havelberg, dónde él aprendió por primera vez lo que era la verdadera cristiandad, y él determino, como él dijo,”busca la cristiandad verdadera”. En éste propósito, su trato con cristianos divinos, lo ayudaron inmensamente. Él estudio teología y filología en la universidad de Berlín, desde 1828, recibiendo su título de doctorado en 1835. Él estudio bajo el experto oriental, William Vatke, y su conocimiento de la gramática hebrea, fue aumentada por su simpático trato personal con el Dr. Gesenius, el distinguido erudito hebreo, en Halle. Rafael fue bautizado en 1839, por el Rev. Dr. Kuntze, tomando el nombre cristiano de Joiachim Heinrich y el apellido de Biesenthal.
Había una verdad considerable en la observación del barón de Rothschild, qué dada anteriormente, es visto por las estadísticas de bautizos a judíos en ésos días.
El doctor Kuntze, quién era el clérigo residente en Berlín, era instrumental en guiar a muchos jóvenes judíos, a cristo. Él bautizo a ochenta en ocho años (de 1829 al 1836), mientras era el misionero de la Sociedad; el Rev. W. Ayerst, bautizo cuarenta y dos judíos adultos en tres años (de 1834 al 1837). En total, 326 judíos fueron registrados bautizados en el Consistorio (la asamblea de cardenales y el Papa mismo), en Berlín, durante los anos de 1830 hasta 1837. Pocos años después, en 1844, el Rev. C. W. H. Pauli, el misionario de la Sociedad, reportó que había más de mil conversos registrados en Berlín; y en 1850, tanto como 2,500. Ellos llenaban todas las posiciones y puestos, y eran de encontrase en todos los departamentos ministeriales y en la universidad.
En 1844, El señor Biesenthal puso todos sus servicios a la disposición de la Sociedad, y haciendo esto, escribió: “Mis estudios Bíblicos me llevaron por la mano, después de mucha búsqueda y de vagar tanto tiempo, y encontrar a Él quién Moisés y los profetas escribieron. Este resultado, está luz que Dios causo que brillara en mi oscuridad, yo lo juzgue como una obligación, de comunicarle a otros que aún viven en la oscuridad, porque el Señor mismo dice que no debemos poner nuestra luz debajo de un (bushel), o una cesta. Los apóstoles, así como los padres, fueron más afondo con la misma disposición en mente. “Pues dónde esta tu tesoro, ahí también esta tu corazón”, dice el Señor. Si Cristo, es nuestro tesoro, nuestro corazón tiene que ser totalmente y inseparablemente suyo, y todos nuestros talentos dedicados a su gloria y su reino. Llegar a ser un misionero, me parece a mi, ser la mejor manera de realizar los mandatos de Cristo. Por largo tiempo lo e considerado, tanto como un deber y un privilegio, comunicarle a mis hermanos que persiguen la carne, el mensaje de salvación, y a emplear esos talentos que Dios me a regalado para su bienestar. Mi predilección por lo de arriba, con frecuencia a sido una muestra de la voluntad de Dios, que yo debo enseñarles a mis hermanos, de su misma lectura, así como la de la Biblia, que los tesoros de la sabiduría y del conocimiento están escondidos en Cristo, y que solo podemos conocer al Padre a través de Él. Durante los últimos tres años e actuado tras está convicción, y e aceptado cada oportunidad de probarles a mis hermanos que el evangelio de Cristo es el poder de Dios así a la salvación, y ahora mi ansioso deseó es que se me permita dedicarme por tiempo completo a éste afán”.
Estas palabras sinceras son un eco del Santo Paulo, “El deseo y oración de mi corazón así a Dios, para Israel, es que ellos puedan ser salvados” (Rom. 10:1). Con este espíritu y propósito, Biesenthal entro sobre su carera de misionero, de 37 años activos y laboriosos pasados en Berlín (de 1844 hasta 1868) y en Leipzig (desde 1868 hasta 1881). Elocuente con la Sagrada Escritura, con un perfecto dominio del hebreo y una estrecho conocimiento del Talmud y literatura Rabínica, él estaba totalmente capacitado para el trabajo que sería su vida. Los que lo conocieron bien, creían que él tenía la inteligencia, el literario y quilificación Bíblica en un grado eminente, y que él era el mejor experto judío de sus amistades. Su conocimiento abarca muchos lenguajes diferentes-en adición de su lengua nativa polaca, dominaba también el hebreo, el latín, el griego, el siríaco, el etiopito, el samaritano, el francés, el alemán, el español, el italiano, y el ingles. Nunca se había visto un misionero tan altamente dotado en “lenguas”- su igual en este respeto, no será encontrado en los rangos de la sociedad de judíos en Londres; mientras con su pluma, hizo aún un mejor servicio que con sus labios, proclamando a “Jesucristo y Él fue crucificado” para sus hermanos que viven persiguiendo de la carne.
La vida del señor Biesenthal, como misionero, comenzó el primero de abril del 1844, como misionero asistente en la misión de está Sociedad, en Berlín, bajo el Rev. C.W.H. Pauli, donde también asumió el editorial de “Los archivos del estado y perspectivas de Israel”, un periódico mensual designado a promover el trabajo de la Sociedad, y para dar tratados a los versos mesiánicos en el Antiguo testamento, para discutir sobre doctrinas, judías y cristianas y para dar atención en la historia y literatura Judea; él también escribió varios artículos para el “Dibre Emeth”. Él continuó trabajando en esta humilde capacidad bajo el Rev. R. Bellson, hasta 1868, cuando sus gran habilidades fueran reconocidas, aunque poco tarde, por su nombramiento al cargo de la nueva misión en Leipzig. Ésta ciudad importante, la segunda en Sajonia, y el escaño de una universidad, había sido visitado varios años por los misionarios de la Sociedad de Berlín en los tiempos de las gran ferias, cuando los judíos se juntaban de todas partes, y a quién grandes números de el Antiguo y el Nuevo Testamento, eran vendidos. El señor Biesenthal, encontró unos setenta o ochenta cristianos hebreos viviendo allí, y posteriormente dio como su opinión que pudieran ser, “numerados por los cientos”. Había una pequeña comunidad judía de más o menos 500, quién, desde 1849 habían disfrutados los derechos de ciudadanos. Esto puede parecer como un pequeño campo de trabajo para un hombre con tan semejante talento, pero él era el único misionario para los judíos en todo el reino de Sajonia; y además, Leipzig era el centro turístico de muchos judíos extranjeros de Polonia, de Rusia, de Turquía, de Grecia, de Persia, y hasta de América del Norte, y así todos juntos, formando un centro misionario muy importante. Aparte de los resultados visibles, en la forma de los bautizos realizados en los labores de Biesenthal, los resultados indirectos fueron magníficos y de gran alcance. Como un sabio, su nombre era, por muchos años, una palabra domestica en Alemania, y especialmente en los círculos donde se extendía la influencia de las misiones judías. Sus comentarios sobre el evangelio y los epístolas para los romanos y los hebreos, fueron sumamente útiles en el trabajo de misionero, obteniendo un prestigio bien merecido.
El campo de misión, al pasar el tiempo, se volvió menos prometedor y productivo, porque los judíos se estaban infectando con el socialismo y el racionalismo en Alemania, al ser señalados en las universidades, en las iglesia, en las escuelas y en otras instituciones. El fervor apostólico casi se muere; los judíos se convirtieron en sujetos de mucho antisemitismo. La larga enemistad reprimida contra los judíos se reventó con una gran virulencia así a ellos. En Leipzig, como en otros lugares, peticiones fueron enviadas al gobierno, sugiriendo que les retiren sus derechos políticos y sus privilegios. Y como esperarse, los judíos, respondieron con odio por odio.
El estado de estos asuntos, obligaron al Dr. Biesenthal, llevar una perspectiva pesimista sobre la posición general. En su ultimo informe, pero uno en que él dijo: “Huracanes de problemas están soplando de los cuatro cuartos de la tierra, contra la iglesia y contra el evangelio”, y agrego que en tal circunstancias, su informe, no podía ser uno de alegría.
El Dr. Biesenthal, sin duda, obtuvo más satisfacción de sus labores literarios que de los misionarios; aunque, en este caso, un es el complemento del otro. Como sabio, era insistente, y también muy brillante, como su trabajo abundante y sustancioso así lo testifica; y como tal, él así será recordado.
Sus libros publicados contienen los siguientes: “Auszüge aus dem Buche Sohar, mit Deutscher Uebersetsung”,en 1837, una prueba de fuentes judíos sobre la doctrina de la Trinidad y otras verdades eternas; Hebräischer und Chaldäisches Schulwörterbuch ubre das A.T. “ , en 1836-1837; David’s Kimchi’s Liber Radicum”, en 1838-1848, en colaboración con F.S. Lebrecht; “El articulo treinta y nueve de la iglesia de Inglaterra” en 1849; “El libro de salmos”, texto hebreo y comentario, en 1841; “Chestomathia Rabinico Sive Libri Quatuor, etc.., en 1844; “Menachem ben Serug’s hebreoLexicon”, en 1847; “Thologish-Historische Studien”, en 1847: Zur Geschichte der Chritlichen Kirche”, etc.., en 1850; “Das Trostchreiben des Apostels Paulus an die Hebraer”, en 1878;, y una traducción hebrea de las epístolas para los “Hebreos y los Romanos”, con comentarios, en 1857-1858. Él también escribió comentarios sobre el evangelio de San Mateo, de Los Hechos de los apóstoles”, un ensayo sobre “La expiación”, y sobre la vida de Gerson”.
En 1877, la universidad de Huyesen, le otorgó a él, el titulo de doctor de la divinidad o teología.
En su mayor trabajo, la “Historia de la iglesia cristiana”, destinada para el uso especial de los judíos, él demostró que ellos estaban en cercana conexión con la iglesia de la etapa anterior, por avanzando, eminentemente la historia de los creyentes hebreos, quién amaban a su Salvador devotamente y quién trabajaban en sus obras, en que proclamaban el evangelio con mucho éxito, en el tiempo de su primera promulgación.
El Dr. Isaac José (1793), el erudito historiador hebreo, de Frankfort, revisando el “Comentario de las epístolas para los hebreos “, del Dr. Biesenthal, él se refirió sobre su trabajo, como una composición magistral, y también saber el extraordinario dominio del autor, sobre la lengua hebrea, y dijo que sobresalía todo lo que había sido escrito anteriormente, con la tentativa de probar, no solo que la cristiandad se puede encontrar en todas las Santas Escrituras de los antiguos profetas, y que la llegada de Cristo, se cumplió la realización de la ley, pero que los rabinos de casi todas las edades, conceden con las Santas Escrituras del Nuevo Testamento, cuando al referirse al carácter general del prometido Mesías, aunque no admiten que Jesús era el Mesías.
El Dr. Julios Fürst (1805-1873), otro eminente autor judío, refiriéndose a los comentarios generales del Sr., Biesenthal, y la extensiva erudición y el conocimiento solido, y exibiendo la literatura judía antes y después de la época cristiana, cargando todavía más testimonio, y afirma que todos los atentos previos para traducir el Nuevo Testamento, o parte de el, fueron sobrepasados por las labores distinguidas del Dr. Biesenthal, no solo en cuestiones de la riquezas y abundancia en la materia, obtenida, con muy buen gusto, del Talmud, La Midrash, y el Sohar, pero también en cuestiones de la claridad de pensamiento con que él se penetro y demostró la enseñanza doctrinal sobre los apóstoles.
Es un asunto de profunda pena, que estos valiosos comentarios estén agotados, y por lo tanto, están fuera de circulación.
Es una circunstancia muy interesante que el Dr. Biesenthal, también escribiera, en 1840 bajo el seudónimo de “Kart Ignaz Corvé”, un trabajo titulado “Uever den Ursprung die Juden Erhobenen Beschuldigung bei der Feir Iher Osten sich des Blutes zu bedienen, etc.”, en cual él defendía a los judíos de la acusación de sangre en Damasco.
El Dr. Biesenthal, se retiro del servicio activo en 1881, y murió en Berlín, el 25 de julio, del 1886, a la edad avanzada de 82 años.

